SENASA: El fraude que se tragó el esfuerzo de una nación
Por Bárbara Candelaria
Sesenta y cinco millones mensuales. Ciento veinte millones mensuales. Cinco mil millones en déficit. Catorce mil, quizás veintiún mil. Millones.
Cifras que el dominicano común, incluso con empresas establecidas, no puede ni comenzar a soñar con generar. En números discretos, cerca del 10 % del Producto Interno Bruto de la República Dominicana está en cuestión. Este no debe ser uno de esos casos que se abren, el perpetrador sale del país protegido, y la institución culpa a fantasmas.
El esfuerzo colectivo en juego
El trabajo de toda una nación se concentra, ya sea por vía de impuestos o contribuciones, en apoyar a pensionados, envejecientes y personas marginadas para que tengan acceso a una salud digna. Servicios que incluyen medicamentos de alto costo, cirugías, médicos especializados, prótesis y otros auxilios médicos que hace dos décadas eran un sueño. Hoy, esa realidad se ha convertido en el escándalo de fraude más costoso de la historia dominicana.
El principio del desfalco
Desde 2024, SENASA se encuentra bajo escrutinio público. Era inevitable: el volumen de dinero movido generaría alarmas, alertas, macuteos. Era imposible esconderlo.
La primera señal: RD$40 millones. Fue la cifra que puso a SENASA en la palestra por desfalco. Luego vendrían los miles de millones. Se descubrió un call center paralelo que autorizaba procedimientos médicos falsos usando identidades reales de afiliados, sin que estos recibieran atención. SENASA pagaba millones por servicios nunca prestados.
La SISALRIL (Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales) intervino, y al revisar otras transacciones, encontró más anomalías que no parecían obra del call center, sino de estructuras más profundas.
Santiago Hazim y el colapso institucional
El entonces director de SENASA, Santiago Hazim, designado en 2020 por el presidente Luis Abinader, fue destituido en agosto de 2025 tras presentar informes que lo implicaban directamente. Lo que comenzó como denuncias de usuarios por medicamentos y operaciones no solicitadas, se convirtió en una cascada de revelaciones:
• El call center fraudulento
• Pagos millonarios a instituciones y médicos
• Desembolsos acelerados sin escrutinio
Diez centros privados fueron señalados, aunque sus nombres no han sido publicados. Se les dio 30 días para justificar los cobros realizados a SENASA.
Contratos per cápita: ¿salud preventiva o caja chica?
Uno de los aspectos más cuestionables fue la designación de centros bajo contratos per cápita para salud preventiva. Estos centros recibían RD$165 mensuales por afiliado, supuestamente para chequeos médicos. Las cifras oscilaban entre RD$65 y RD$120 millones mensuales, sin requerir facturas ni pruebas de atención.
El problema fue tan grave que empleados del call center oficial de SENASA negaron que el seguro cubriera instituciones públicas, contradiciendo la lógica del sistema.
Farmacard: ¿denunciante o engranaje?
En noviembre de 2024, Hazim presentó una denuncia formal ante el Ministerio Público. Periodistas como Julissa Céspedes, Nuria Piera y Edith Febles ampliaron la investigación con reportajes reveladores.
Farmacard inicia su contrato con el estado dominicano en el 2012 como herramienta de comparacion de precios logrando reducir costos en un 32 por ciento en su primer año hasta lograr el tope de 40% en reducciones en el 2020. En el 2021 SENASA se desligó de la institución por alerta ciudadana de irregularidades como la contratación directa de la compañía y la falta de certificación para identificarse como prestadora de servicios de salud (PSS). El nombre de la empresa que los sustituyó no es de manejo público.
En febrero de 2025, Farmacad volvió a asumir el contrato para administrar la red de farmacias del régimen contributivo detectando aumento significativo de gastos en medicamentos entre otras irregularidades:
• Recetas falsas emitidas desde el sistema público
• Medicamentos entregados en plazas y parques
• Identidades de afiliados usadas para compras inexistentes
Farmacard introdujo tokens de seguridad y validaciones biométricas, informó a SENASA y al Ministerio Público, y logró reducir el gasto en RD$129 millones en cinco meses.
El Grupo Read: en el centro del escándalo
El Grupo Read, con más de 90 años en el sector salud, está implicado a través de dos empresas:
Punto Médico (Khersun SRL) Contratados en el año 2020, SENASA firmó un contrato con la empresa Khersum SRL, propiedad del cirujano dental Eduardo Read Estrella. El acuerdo superó los RD$3,770 millones, pagados en contratos per capita a 130 pesos dominicanos por afiliado, destinado a la provisión de servicios de atención primaria en el régimen subsidiado. Sin experiencia previa, sin supervisión de servicios prestados y sin seguimiento estatal.
Posición del Grupo Read
El grupo ha defendido la legitimidad de sus servicios, afirmando que cada pago está respaldado por atención real. Ha expresado su disposición a colaborar con las investigaciones y rechaza los señalamientos mediáticos.
Ambos contratos con delegación de funciones sensibles a empresas privadas, sin supervisión estatal y procesos opacos. Mientras Farmacard se presenta como solución a una crisis de gasto, Khersum fue contratada para ampliar servicios sin trayectoria previa en el área.
¿Y ahora qué?
Este no es solo un caso de corrupción. Es una herida abierta en el sistema de salud dominicano, una traición al esfuerzo colectivo de millones de ciudadanos. Las cifras son escandalosas, pero más escandalosa es la posibilidad de que todo quede impune.
El 17 de Septiembre de este año el Diario libre se hizo eco de una noticia: “Grupo Read recibe en Cannes Lions Dominicana 2025 el premio Health Company of the Year.” Este es el mismo grupo Read que esta siendo investigado por desfalco al estado. Esto parece una burla al sentido común, a la ética pública y a cada paciente que espera atención digna en el sistema de salud. Además de cada contribuyente.
La pregunta que queda es: ¿quién responde por el robo del derecho a la salud?

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