TRAE, LA RUTA INCOMPLETA

Por Bárbara Candelaria

Salvando la distancia entre tus hijos y su futuro 



 

Es parte de la tradición educativa dominicana caminar largos tramos, “pedir bola” trepando la parte trasera de camiones de cama larga, o caminando en la orilla de la carreteras, expuestos a peligros que nuestra corteza frontal aún no está programada para procesar. En ambientes más citadinos, el viaje escolar suele implicar tomar un carro público con dinero que nuestros padres nos daban con sacrificio y que, a veces, por esa misma inmadurez, gastábamos en otra cosa, mientras estábamos expuesto a extraños. La educación, en muchos casos, ha comenzado en un trayecto de riesgo e improvisación. 

 

Aun así, llegábamos a estudiar, algunos de nosotros ya hemos terminado varios niveles de educación, otros se quedaron en el camino por cualquier circunstancia 

4% de tardanzas 

Aunque la asignación del 4 % se hizo efectiva en el presupuesto del año 2013, aprobado durante el gobierno de Danilo Medina, fue bajo la gestión de Leonel Fernández (2004–2012) que se firmó la Ley General de Educación 66-97, la cual establecía ese porcentaje como meta presupuestaria. Sin embargo, durante años no se cumplió. 

Fue gracias a la presión social del movimiento “Revolución del 4 %”, que incluyó marchas, protestas y una intensa campaña ciudadana, que el gobierno de Danilo Medina finalmente cumplió con la asignación del 4 % en su primer presupuesto nacional, marcando un hito en la historia educativa del país. 

 

Plan decenal (3X)

 

El primer Plan Decenal de Educación en la República Dominicana fue aprobado en el año 1992, durante el gobierno de Joaquín Balaguersiendo los primeros latidos de un sistema que nacía y que, 33 años después aún está en pañales 

El país se encontraba en una profunda crisis del sistema educativo, a nivel público y privadoFue la primera vez que el país diseñó una estrategia educativa a largo plazo con participación multisectorial. y fue impulsado por un amplio movimiento social que incluyó a docentes, estudiantes, organizaciones civiles, iglesias y organismos internacionales. 

El objetivo: Transformar el sistema educativo dominicano para garantizar acceso, calidad y equidad. 

Hubo algunos logros iniciales como aumento en la cobertura escolar, la introducción de las pruebas nacionales, y otros como que hoy en día los maestros deben tener certificaciones y pasar exámenes para impartir docencia. 

Con todo esto mantenemos el lugar como uno de los países con más deficiencias docentes y deserción escolarE25 % de los jóvenes entre 15 y 17 años han abandonado la escuela. Entre los niños de 6 a 11 años, el 6 % no asiste a clases; entre 12 y 14 años, el 10 % está fuera del sistema. El 34 % de los jóvenes entre 20 y 24 años no ha completado la secundaria. A nivel de Latinoamérica estamos en los 3 últimos lugares a nivel de deserción escolar y dándole una mirada al mundo entonces nos vemos aún peor, puesto que la media mundial es de entre 5 o 10% 

En cuanto a los niveles de educación tampoco hay mejores noticias La República Dominicana se encuentra en el tercio inferior de América Latina en términos de calidad educativa, y ocupa el puesto 102 de 162 países a nivel mundial según indicadores de nivel educativo. Desde que este ranking empezó el país ha mantenido el bajo puesto. 

El Plan Decenal continúa con el 4%  

El Plan Decenal de Educación es un instrumento de política pública que define las prioridades educativas del país durante un período de diez años. Incluye metas en infraestructura escolar, calidad docente, inclusión, tecnología, evaluación, y gobernanza educativa.  

El problema es que luego de 30 años no tenemos datos medibles de mejoría en la educación, con brechas de acceso que terminan generando esas estadísticas fatídicas, con historias diarias de falta de accesibilidad de todo tipo que afecta a niños, niñas y adolescentes en busca de una educación digna. 

 

Promesa de acceso, TRAE 

 

Con relación al transporte escolar hemos evolucionado de manera exponencial. En parte gracias al aumento de la cobertura escolar. Muchos hemos escuchado a nuestros mayores hablar de que tenían que hacer largos trayectos para llegar a la escuela porque quedaba en el siguiente pueblo, y ahora hay muchos más planteles.  

Alguna parte de este progreso se debe a los cambios en demográficos en la población que genera una mejoría en las distancias y acceso al transporte de los estudiantes pero genera uno nuevo, el de la sobrepoblación de las aulas y en casos extremos, pero no raros, el de la exclusión por la falta de aulas. Por ahora nos enfocaremos en el nuevo Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE). 

La premisa es que basados en el plan nacional se detectaron las áreas más propensas a la deserción escolar y se asignaron rutas que aseguran la asistencia y el retorno de los estudiantes, sin costo para los estudiantes y sus padres, que promete ser seguro y promete abarcar estudiantes de escuelas públicas en todo el país, lo cual aún no es así 

El problema o mejor dicho, los problemas, son que en primer lugar este plan no ofrece cobertura total: solo se ha implementado en algunas áreas, con rutas desactualizadas y vehículos visiblemente deteriorados. Esto revela una preocupante falta de previsión sobre la longevidad que un programa como este requiere. A estas alturas, lo más sensato y lo más urgente, es desear que el sistema sobreviva más allá de estos cuatro años. Hay niños que, por primera vez, logran llegar seguros a la escuela gracias a este modelo. Y eso, por sí solo, debería bastar para blindarlo. 

Este miedo no es infundado, TRAE no es el primer sistema de transporte escolar que colapsa y desaparece en los últimos 30 años. Y aunque estamos a años luz de poder ser comparados con Estados Unidos, podemos aspirar al sistema de transporte que ellos tienen, con los autobuses amarillos que con los años se han modernizado con cámaras y otras facilidades para los pequeños en busca de mejoría. O el sistema japonés que crea un cerco a la niñez en una sociedad donde los niños son protegidos mientras de se les cría con independencia en un sistema que les permite confiar en que su gobierno y la ciudadanía les respaldará.

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